26 de agosto de 2026
También publicado en Deutsch
La legalidad de entrenar modelos de inteligencia artificial con libros con derechos de autor sigue sin resolverse en EE.UU.
Un fallo judicial de 2025 reabrió el debate sobre si el uso de obras con derechos de autor para entrenar sistemas de inteligencia artificial (IA) infringe la ley. Según TechCrunch, el juez William Alsup determinó que la empresa Anthropic debía pagar una indemnización de 1.500 millones de dólares a un grupo de escritores, pero aclaró que el entrenamiento de sus modelos de IA fue legal. La controversia surgió porque Anthropic accedió a los libros a través de bibliotecas en línea ilegales, no por el uso de las obras en sí.
La sentencia generó opiniones divididas entre expertos en propiedad intelectual. Cathy Gellis, abogada especializada en tecnología y derechos de autor, señaló que el fallo favorece a las empresas de IA al interpretar el entrenamiento de modelos como un acto similar a la lectura de una obra, no a su copia directa. Esto se basa en que la ley de derechos de autor se centra en la copia, no en el consumo o estudio de una obra. Gellis añadió que, aunque la multa es cuantiosa, representa una fracción mínima de los ingresos proyectados de Anthropic, que podrían alcanzar los 200.000 millones de dólares anuales para 2028.
El marco legal actual, establecido en 1976, no aborda explícitamente el uso de obras con derechos de autor en el entrenamiento de IA. Jason Henderson, abogado y fundador de JWL International, advirtió que la falta de actualizaciones normativas deja a los tribunales sin guías claras para resolver casos complejos. Henderson destacó que la jurisprudencia en esta área es inconsistente y depende de si el uso de las obras se considera "transformativo", es decir, si el propósito no compite directamente con el mercado original.
Un ejemplo citado es el caso de Thomson Reuters contra Ross Intelligence, donde un tribunal determinó que copiar contenido para desarrollar una plataforma de IA competidora no constituía un uso justo. Sin embargo, los autores aún no han logrado que los tribunales acepten que los chatbots compiten con sus obras al generar libros sintéticos. Henderson explicó que los jueces suelen analizar si el uso de las obras tiene un "propósito o carácter diferente" al original para decidir sobre la legalidad.
La confusión también se extiende a la protección de obras generadas por IA. En el caso Thaler v. Perlmutter, un tribunal falló que una obra 100% creada por IA no puede registrarse bajo derechos de autor, lo que plantea desafíos para determinar el origen y la proporción de contenido generado por estas herramientas. Gellis comparó esta situación con el uso de correctores ortográficos en programas de escritura, señalando que la IA está obligando a replantear conceptos legales que antes se daban por sentados.
Los expertos coinciden en que, hasta que no haya una legislación clara o una sentencia definitiva de un tribunal superior, las empresas de IA operarán en un entorno de alta incertidumbre jurídica. Gellis advirtió que las decisiones iniciales están moldeando el panorama actual, aunque podrían ser revertidas en etapas posteriores de litigio. Mientras tanto, las compañías de IA enfrentan múltiples demandas pendientes que podrían redefinir el futuro de esta industria.
Según TechCrunch, la falta de consenso legal refleja la urgencia de actualizar las leyes de propiedad intelectual para adaptarlas a los avances tecnológicos.