Financiación · 19 de septiembre de 2026

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Fluxnium extrae uranio del agua de mar con fibras de polímero

a tall building with a street light in front of it
Werner Hilversum / Unsplash

La empresa de tecnología limpia Fluxnium ha desarrollado un método para extraer uranio del agua de mar, una fuente que contiene más de cuatro mil millones de toneladas métricas del elemento, suficiente para aproximadamente cincuenta mil años de suministro. El proceso utiliza fibras de polímero diseñadas para atraer el uranio disuelto en el océano, permitiendo a la compañía competir con las minas tradicionales de roca dura. El medio TechCrunch informó sobre este avance y la reciente ronda de financiación de la startup.

Fluxnium cerró recientemente una ronda semilla de siete millones de dólares, liderada por Congruent Ventures, con la participación de Active Impact Investments y Constellation Energy. Esta última opera la mayor flota nuclear de los Estados Unidos. La empresa ha trabajado en secreto hasta ahora para desarrollar esta tecnología, que se basa en una química licenciada del Departamento de Energía de los Estados Unidos y en el desarrollo de la producción y configuración de las fibras.

El objetivo principal de la compañía es reducir los costos de extracción. Cuando la tecnología se demostró por primera vez en un laboratorio nacional, el costo era de más de doscientos dólares por libra, más del doble del precio actual de los proveedores occidentales. Al aumentar el área superficial de las fibras, Fluxnium ha logrado extraer más uranio del agua, lo que ha permitido disminuir los costos. La mayor parte de los gastos se relaciona con la fabricación de las fibras y su despliegue en el océano.

El proceso de extracción implica trenzar el material en fibras largas que se remolcan al mar y se cuelgan de boyas, de manera similar a la agricultura de algas. Después de treinta a sesenta días en el mar, las fibras se traen a tierra y el uranio se extrae sin dejar residuos tóxicos. Cada línea puede reutilizarse varias veces. Una vez que el uranio se eluye de las fibras, se purifica en uranio en gel, conocido como yellowcake, y se vende a la cadena de suministro de la misma manera que cualquier otra mina.

El contexto de esta innovación se enmarca en los ambiciosos planes de los Estados Unidos de triplicar la capacidad de sus centrales nucleares para 2050. Los precios del uranio en gel han subido un setenta y cinco por ciento en los últimos cinco años, según la Administración de Información de Energía de los Estados Unidos. Además, el país no cuenta con recursos significativos en su territorio, lo que genera riesgos geopolíticos debido a que dos tercios o tres cuartas partes del suministro mundial provienen de países como Kazajistán, Uzbekistán, Rusia, Namibia, Níger y China. La demanda proyectada podría generar una escasez estructural de uranio si no se encuentran nuevas fuentes de abastecimiento.